El hierro y el aceite vegetal son una combinación letal

Existe cada vez más evidencia de que evitar los aceites procesados de manera industrial, a menudo denominados como “aceites vegetales”,

es importante para proteger la salud. Igualmente, las investigaciones recientes también añaden al hierro como otro riesgo para la salud, en especial para las personas con diabetes tipo 2.

Ejemplos de aceites con alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados omega-6 (PUFA) incluyen soyasemilla de algodón, girasol, canola, maíz y cártamo. El omega-6 se considera proinflamatorio debido al ácido linoleico, que aumenta los radicales libres y perjudica la función mitocondrial.

Pero todos los aceites de semillas contienen ácido linoleico, incluso los “saludables” como el aceite de aguacate y el aceite de oliva, los cuales se encuentran en la mayoría de los productos disponibles comercialmente adulterados con otros aceites de semillas que tienen mayores niveles de ácido linoleico. Por lo tanto, solo compre marcas de aceite confiables y manténgalos en refrigeración. El ácido linoleico permanecerá líquido. Tanto el aceite de oliva como el de aguacate son malas opciones.

El consumo de aceites de semillas omega-6 también puede promover la inflamación a través del ácido araquidónico, ya que aumenta la producción de compuestos proinflamatorios. Además, como señalaron los investigadores en la revista Nutrients, “Además, algunos estudios sugirieron que los PUFA omega-6 están relacionados con enfermedades inflamatorias crónicas como la obesidad, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y las enfermedades cardiovasculares”.

Mientras tanto, el hierro, aunque es necesario para el suministro de oxígeno, el transporte de electrones mitocondriales, la síntesis de ADN y más, puede generar estrés oxidativo que genera daño tisular. De igual manera, la investigación encontró que el consumo de hierro podría estar relacionado con el riesgo de diabetes. Ahora, los investigadores han demostrado una relación entre el consumo de hierro y PUFA con la neuropatía periférica diabética (DPN, por sus siglas en inglés) en personas con diabetes tipo 2.

Relación entre los PUFA, el consumo de hierro y la DPN

La neuropatía periférica diabética es una forma de daño nervioso que se puede desarrollar en personas con diabetes. El daño ocurre con mayor frecuencia en las piernas y en los pies, y es una causa importante de caídas y fracturas. Además de la diabetes a largo plazo, otros factores de riesgo incluyen resistencia a la insulina, presión arterial alta, obesidad y altos niveles de azúcar en la sangre, al igual que se cree que el estrés oxidativo es un factor importante.

Para el estudio presentado, los investigadores de Corea del Sur analizaron la relación del consumo de hierro y la proporción entre el consumo de hierro y de PUFA (hierro/PUFA) con DPN en 147 personas con diabetes tipo 2. Tanto un mayor consumo de hierro como una mayor relación de hierro/PUFA se relacionaron con la DPN, lo que sugiere “la importancia del patrón alimenticio del consumo de hierro y PUFA en personas con diabetes tipo 2”.

Se descubrió que el exceso de hierro empeora la lesión por estrés en las neuronas en presencia de mayores concentraciones de azúcar, mientras que los investigadores sugirieron que la resistencia a la insulina y la disfunción de las células beta pancreáticas, que son causadas por el estrés oxidativo, podrían ser la causa de la relación entre el hierro y la DPN.

Sin embargo, el estudio tuvo limitaciones, en especial cuando se trataba de los PUFA, ya que no interpretó los resultados del estudio en relación con los omega-6 y omega-3 por separado. Los omega-3 tienen una función antioxidante y antiinflamatoria que se ha relacionado con muchos beneficios.

La mayoría de las personas consumen mucho omega-6 y muy pocas cantidades omega-3, por lo que desarrollan un desequilibrio entre ambos al grado de afectar su salud. Esta relación sería de 1 a 1. Sin embargo, la clave no es aumentar el consumo de omega-3, sino disminuir los omega-6 para mejorar la proporción. El estudio presentado evaluó el consumo de PUFA de omega-6 y omega-3 juntos, pero señaló que era la proporción de hierro/omega-6 la que mostraba una relación significativa con la DPN:

“Al considerar el efecto antioxidante relacionado con los PUFA observado en un entorno prooxidante relacionado con el hierro, calculamos la proporción hierro/PUFA y encontramos que una relación hierro/PUFA más elevada se relacionó con una razón de momios más elevada de la DPN. Este hallazgo sugiere que la proporción de hierro a PUFA podría ser un marcador importante de la DPN y puede utilizarse para detectar o prevenir DPN en personas con diabetes tipo 2.

Además, aunque, a diferencia de la relación hierro/PUFA omega-3, la relación hierro/PUFA omega-6 demostró una relación significativa con la DPN después de ajustar los factores de confusión, pero debemos ser cautelosos al interpretar estos datos. Una pequeña cantidad de PUFA omega-3 en comparación con PUFA omega-6 podría producir estos resultados”.

La importancia de la carnosina

Una manera de ayudar a detener el daño oxidativo causado por el consumo de hierro a raíz de las grandes cantidades de omega-6, es consumir carnosina o beta-alanina. La carnosina es un dipéptido compuesto por dos aminoácidos: beta-alanina e histidina. Es un antioxidante muy potente, cuyas concentraciones más elevadas se encuentran en los músculos y el cerebro.

Si es vegetariano o vegano, tendrá menores niveles de carnosina en sus músculos. Esta es una de las razones por las que muchos veganos que no compensan esta y otras deficiencias nutricionales tienden a tener problemas para desarrollar músculo. La carnosina en sí no es muy beneficiosa como suplemento, ya que ciertas enzimas la descomponen en aminoácidos. Luego, el cuerpo convierte dichos aminoácidos en carnosina en los músculos.

Una alternativa más eficaz es complementar con beta-alanina, que al parecer es el aminoácido limitante en la formación de carnosina. Se sabe que consumir carne de res eleva los niveles de carnosina en los músculos, por lo que, si es vegetariano o vegano, este suplemento podría ser importante.

Enfermedades crónicas relacionadas al consumo prolongado de aceites de semillas

Al parecer, muchas enfermedades crónicas son el resultado de una mala salud por el consumo prolongado de aceites de semillas (omega-6). Por ejemplo, el Dr. Chris Knobbe, oftalmólogo y presidente de la Fundación Cure AMD, una organización sin fines de lucro dedicada a prevenir la degeneración macular relacionada con la edad (AMD, por sus siglas en inglés), considera que debería llamarse como degeneración macular relacionada con la alimentación.

Knobbe ha estudiado los aldehídos tóxicos de las grasas omega-6. Cuando consume una grasa omega-6 primero reacciona con un radical hidroxilo o un radical peróxido que produce un hidroperóxido lipídico.

Este hidroperóxido de lípidos se degenera muy rápido en aldehídos tóxicos, que a su vez provocan citotoxicidad, genotoxicidad, mutagenicidad, carcinogenicidad y más, además son obesogénicos, en dosis muy bajas. Knobbe explicó el proceso en la reunión anual de ALLDOCS 2020:

“El exceso de omega-6 en la alimentación occidental genera deficiencias de nutrientes, provoca una mala peroxidación de lípidos y daña un fosfolípido conocido como cardio lípido en las membranas mitocondriales. Todo esto causa un mal funcionamiento de la cadena de transporte de electrones, lo que provoca una falla y disfunción mitocondrial.

Y esto genera especies reactivas de oxígeno, que se alimentan de esta cascada de peroxidación. Entonces, sus células grasas y membranas mitocondriales se llenan con omega-6, y se peroxidan debido a que son poliinsaturadas.

Lo siguiente que sucede es la resistencia a la insulina, que genera síndrome metabólico, diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso no alcohólico. Cuando las mitocondrias fallan, los ácidos grasos se ven afectados, lo que significa que no se pueden quemar de manera adecuada como combustible.

Así que se convierte en una persona dependiente de los carbohidratos y es muy probable que tenga problemas de obesidad. Por lo que se sentirá cansado. Subirá de peso. Sus mitocondrias ya no queman grasa como combustible y éste se convierte en un mecanismo poderoso para la obesidad.

Así que, la mala energía a nivel celular provoca mutaciones del ADN mitocondrial nuclear y cáncer. Las ratas que llevaron una alimentación con muchos PUFA (por sus siglas en inglés) por tres semanas desarrollaron insuficiencia cardíaca. Y esto también genera apoptosis y necrosis. Y, por supuesto, así es como se desarrollan los trastornos como Alzheimer”.

El problema con el ácido linoleico

El ácido linoleico, que es una grasa omega-6 de 18 carbonos, es el culpable de las reacciones bioquímicas dañinas por los aceites de semillas. Como se mencionó antes, el ácido linoleico es el principal ácido graso que se encuentra en los PUFA y representa cerca del 80 % de la composición de ácidos grasos de los aceites vegetales. Es necesario equilibrar las grasas omega-6 con las grasas omega-3 para que no sean dañinas, pero este no es el caso de la mayoría de las personas en los Estados Unidos.

Para empeorar las cosas, la mayoría de los ácidos grasos omega-6 se dañan y oxidan durante el procesamiento. “Cuando la mayor parte de este ácido linoleico se oxida, puede generar hidroperóxidos lipídicos y, posteriormente, estos se convierten en metabolitos de ácido linoleico oxidados”, dice Knobbe.

Los OXLAM (metabolitos del ácido linoleico oxidado) crean una mezcla perfecta, ya que son citotóxicos, genotóxicos, mutagénicos, cancerígenos, aterogénicos y trombogénicos, según Knobbe. La aterosclerosis y sus acciones trombogénicas son preocupantes porque pueden producir derrames cerebrales y coágulos, sin embargo, también pueden desarrollar disfunción metabólica.

Durante la constante peroxidación de lípidos causada por el consumo excesivo de aceites omega-6, los PUFA se acumulan en las membranas celulares, lo que genera una reacción de peroxidación. Como se mencionó antes, debido a que existen tantas especies reactivas de oxígeno, esto fomenta la resistencia a la insulina a nivel celular.

El Dr. Paul Saladino, un periodista médico, también explicó que el ácido linoleico “modifica la sensibilidad a la insulina en las células grasas”, al hacerlas más sensibles a la insulina y, dado que las células grasas controlan la sensibilidad a la insulina del resto del cuerpo al liberar ácidos grasos libres, las personas desarrollan resistencia a la insulina.

Por desgracia, es perjudicial comer pollo criado de manera convencional, que se alimenta con maíz, ya que la carne absorbe mucho ácido linoleico omega-6. Como señala Saladino, comer mucho pollo aumenta el consumo de aceite vegetal y distorsiona aún más la proporción de omega-6 a omega-3.

Evitar los aceites procesados protege la salud

Para proteger la salud, es importante reducir el consumo de aceites procesados de manera industrial. Esto significa eliminar todos los siguientes:

Soya Maíz
Canola Cártamo
Girasol Cacahuate

Incluso grandes cantidades de aceite de oliva orgánico y biodinámico puede modificar la proporción en la dirección incorrecta, ya que el aceite de oliva también es una fuente de ácido linoleico omega-6, por lo que es importante reducir el contenido de ácido linoleico del aceite de oliva. También es importante evitar casi todos los alimentos procesados y las comidas rápidas, ya que casi todas contienen dichos aceites. La manera más sencilla de hacerlo es preparar la mayor parte de sus alimentos en casa.

Si desea conocer la cantidad de ácido linoleico que está consumiendo, solo visite cronometer.com e ingrese sus alimentos con precisión. Trate de consumir menos de 10 gramos al día para mejorar su salud.