Deje de comer pan de harina blanca refinada

En 1911, el pan blanco era conocido como el culpable principal del deterioro de la salud de la población británica, lo que ocasionó una campaña masiva para regresar al pan integral.

Hace poco más de 100 años, el pan de baja calidad constituía más del 40 % de la alimentación promedio de la población pobre de Gran Bretaña. Actualmente, el pan de baja calidad constituye casi el 50 % de la alimentación promedio.

En aquel tiempo, el pan integral era considerado símbolo de pobreza, por lo que la gente de todas las clases sociales intentaba conseguir pan blanco de harina refinada.

El pan blanco fue prohibido durante la Segunda Guerra Mundial en el Reino Unido y, como resultado, en 1947 se dijo que los británicos tenían mejor salud, después de haber subsistido durante ocho años con raciones limitadas de pan integral. Sin embargo, cuando terminó la guerra, el pan blanco se legalizó una vez más.

Hoy día, más de 60 años después, los estantes de nuestras tiendas están llenos de panes y productos de grano que son de peor calidad que los de hace 100 años. Y, al igual que en 1911, el pan blanco procesado es el que más contribuye a la obesidad desenfrenada y la mala salud.

¿Conoce cuáles son las sustancias químicas que están en el pan?

Con el paso del tiempo, la calidad del pan se ha vuelto mucho peor en lugar de mejorar. En 1911, los ingredientes ‘malos’ del pan eran la sal, las grasas baratas, el alumbre, la cal en polvo y el blanqueador. Actualmente, hay que lidiar con ingredientes nuevos que dañan la salud y que se pueden encontrar en la tienda en donde compra el pan, incluyendo:

Sal procesada Jarabe de maíz alto en fructosa Grasas trans (aceites hidrogenados)
Soya Agentes de tratamiento (químicos oxidantes) Agentes reductores
Emulsionantes Conservadores Enzimas (por lo general de hongos y bacterias)

Muchos de estos ingredientes están ocultos, ya que no es obligatorio que aparezcan en la etiqueta del pan que compra en las tiendas o supermercados. Sin embargo, los ingredientes ocultos y potencialmente dañinos no son el único problema que tiene el pan moderno.

En la actualidad tenemos cosas como el pan ‘Wonder’ y es realmente una “maravilla” (traducción de Wonder) que alguien lo considere “pan” en primer lugar.

Los alimentos refinados carecen de nutrientes

Es importante darse cuenta que cuando la comida es refinada, los nutrientes esenciales son destruidos. En algunos casos es cuestionable si lo que queda cuenta con lo necesario como para ser considerado alimento, ya que el término “alimento” implica algo de valor nutricional, ¿no?

En términos de pan, una vez que quitamos la parte más nutritiva del grano, prácticamente se convierte en una forma de azúcar. Considere lo que se pierde en el proceso de refinación:

La mitad de los benéficos ácidos grasos insaturados 50 % del calcio
80 % del hierro 50 a 80 % de las vitaminas B
Prácticamente toda la vitamina E 70 % del fósforo
98 % de magnesio Y muchos más nutrientes son destruidos, demasiados como para ser enlistados

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¿Cómo los granos procesados pueden deteriorar su salud?

El resultado final del consumo excesivo de pan blanco y otras formas de grano procesado se pueden ver alrededor de usted en forma de:

Obesidad Diabetes Enfermedades del corazón
Alergias y asma Intolerancia al gluten y la enfermedad celíaca Deficiencia de vitaminas y problemas relacionados con la salud

La deficiencia de las vitaminas B contribuye con una amplia gama de enfermedades y esta deficiencia afectan a todo el mundo. Por ejemplo, se estima que un 25 % de los adultos estadounidenses padecen de deficiencia en B12.

También hemos visto un aumento impresionante de enfermedades digestivas, como lo son la intolerancia al gluten y la enfermedad céliaca. La industria panadera moderna son posiblemente los que más contribuyen con estos problemas en general.

El incremento del asma y las alergias también están relacionados con nuestro moderno procesamiento de alimentos y prácticas de fabricación. Por ejemplo, una de las enzimas más comunes utilizadas para la creación del pan moderno es la amilasa, la cual es conocida por causar asma.

Muchos también olvidan que la producción de trigo más comercial, es desafortunadamente, “un estudio en la aplicación de pesticidas” que comienza con las semillas tratadas con fungicida. Una vez que se convierten en trigo son rociados con pesticidas y hormonas. Incluso el recipiente en donde se almacena el grano para ser cosechado es cubierto con insecticidas.

Todas estas sustancias químicas contribuyen al incremento de la carga tóxica de una persona promedio, lo cual es un factor que contribuye a prácticamente todas las enfermedades imaginables posibles.

No puedo pensar en ninguna enfermedad que no se vea agravada por una frecuente exposición tóxica, como lo que obtenemos a través de los alimentos cultivados de manera convencional y el agua sin filtrar.

Los viejos molinos de harina molían lentamente, pero, los molinos actuales están diseñados para la producción en masa, utilizando altas temperaturas y rodillos de acero de alta velocidad.

Después es golpeado por otro químico: un baño de gas de cloro (óxido de cloro). Esto sirve como blanqueador, al igual que como un agente de “maduración”. La harina solía madurar con el tiempo, mejorando así el gluten y por lo tanto mejorando la calidad de cocción.

El tratamiento con cloro produce de manera instantánea cualidades similares en la harina (y con una impresionante falta de preocupación por la adición de otras sustancias químicas a sus alimentos).

La harina blanca refinada es casi puro almidón, y ahora solo contiene una pequeña fracción de los nutrientes del grano original.

Además, los tratamientos químicos en el grano dan como resultado la formación de un subproducto llamado aloxano: un veneno utilizado en la industria de la investigación médica para producir diabetes en ratones sanos.

El aloxano causa diabetes al hacer girar enormes cantidades de radicales libres en las células pancreáticas beta, destruyéndolas. Las células beta son las células primarias de las zonas del páncreas llamadas islotes de Langerhans y producen insulina; así que, si son destruidas, se desarrolla la diabetes.

Teniendo en cuenta el rango epidémico de la diabetes y otras enfermedades crónicas, no es buena idea tener una toxina como esta en su pan, incluso si es en pequeñas cantidades.

Una alimentación alta en carbohidratos puede ser desastrosa para su salud

El consumo excesivo de carbohidratos es el causante principal de la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Desafortunadamente, el establecimiento alimenticio ha estado engrandeciendo de forma imprudente las cualidades de los carbohidratos mientras advierte evitar las grasas.

Sin embargo, cualquier persona que creyó en las recomendaciones alimenticias sobre más carbohidratos y menos grasas, posiblemente ha estado batallando con su peso y su salud, preguntándose qué están haciendo mal.

La realidad del asunto es que una alimentación alta en carbohidratos en forma de granos (a diferencia que en vegetales) y baja en grasa, puede ser peligrosa para su salud; si usted quiere perder peso y mejorar su salud, lo que necesita es consumir una alimentación contraria a esta.

¿Por qué las dietas altas en carbohidratos son tan malas? En pocas palabras, comer alimentos con carbohidratos en grandes cantidades puede prevenir que un alto porcentaje de grasas sean utilizadas como energía, y esto provoca un incremento de grasa almacenada.

También aumenta sus niveles de insulina, lo que en poco tiempo puede causar resistencia a la insulina, seguida por la diabetes. La resistencia a la insulina también es la causa principal de prácticamente todas las enfermedades conocida por el hombre.

Contrariamente a la creencia popular, comer grasas NO engorda; pero, sí puede engordar al consumir carbohidratos, como el azúcar y los granos.

Su cuerpo tiene una capacidad limitada para almacenar el exceso de carbohidratos; sin embargo, puede convertir fácilmente ese exceso de carbohidratos en exceso de grasa corporal. Cualquier carbohidrato no utilizado inmediatamente por su cuerpo se almacena en forma de glucógeno (una larga cadena de moléculas de glucosa unidas entre sí).

Su cuerpo tiene dos lugares en donde almacena el glucógeno: en el hígado y en los músculos. Una vez que los niveles de glucógeno están llenos, tanto en el hígado como en los músculos, el exceso de carbohidratos se convierte en grasa y se almacena en el tejido adiposo.

Así que, aunque los carbohidratos son libres de grasa, el exceso de carbohidratos termina como exceso de grasa. Pero eso no es lo peor de todo. Cualquier comida y merienda alta en carbohidratos también genera un rápido aumento de glucosa en la sangre. Para ajustar ese rápido aumento, su páncreas secreta insulina en su torrente sanguíneo, que a su vez disminuye los niveles de glucosa en la sangre.

El problema es que la insulina es esencialmente una hormona de almacenamiento, desarrollada para hacer a un lado el exceso de calorías de los carbohidratos en forma de grasa, en caso de que haya hambruna en el futuro. Por lo que la insulina que es estimulada por el exceso de carbohidratos contribuye de forma agresiva a la acumulación de grasa en el cuerpo.

Demasiado trigo o granos se convierten en grasa

En otras palabras, cuando usted come demasiado pan, pasta y cualquier otro producto de grano, básicamente está enviando un mensaje hormonal, a través de la insulina a su cuerpo que dice “almacena la grasa.”

Además, el incremento de los niveles de insulina también:

  • Hace prácticamente imposible para usted que pueda utilizar su propia grasa corporal para producir energía
  • Suprime dos hormonas importantes. El glucagón y la hormona del crecimiento. El glucagón promueve la quema de grasa y azúcar. La hormona del crecimiento se utiliza para el desarrollo muscular y la construcción de masa muscular nueva
  • Aumenta el hambre. Como el azúcar en la sangre aumenta después de una comida alta en carbohidratos, la insulina aumenta con el resultado eventual de menos azúcar en la sangre. Esto se traduce en hambre, a menudo solo un par de horas (o menos) después de la comida

Por lo tanto, considerándolo todo, el exceso de carbohidratos en su alimentación solo lo harán engordar, y se asegura de que se quede así. Los antojos, por lo general de dulces, con frecuencia son parte de este ciclo que lo llevan a consumir bocadillos, a menudo altos en carbohidratos.

El dejar de comer puede hacerle sentir con ansioso, de mal humor y listo para “estallar”. Si el problema es crónico, entonces usted nunca va a deshacerse de esa grasa extra almacenada, y su energía y su salud en general se verán afectadas de forma negativa.

A continuación, se muestra una lista de algunas de las quejas más comunes de personas con resistencia a la insulina. Muchos de estos síntomas podrían ocurrir inmediatamente después de la ingesta de carbohidratos y otras podrían ser crónicas, ¿esto le suena familiar?

Fatiga. Algunos se sienten casados solo en la mañana o en la tarde y otros se sienten exhaustos todo el día. Neblina cerebral. La falta de concentración es el síntoma más evidente. La pérdida de la creatividad, la mala memoria o en su defecto bajas calificaciones en la escuela que a menudo son acompañadas por la resistencia a la insulina, así como diversas formas de “problemas de aprendizaje”.
Hipoglucemia. Sensación de agitación nerviosa y de mal humor son comunes en la resistencia a la insulina, sintiendo alivio casi inmediato una vez que se come. El mareo también es común, al igual que el deseo de dulces, chocolate o cafeína. Inflamación intestinal. La mayoría del gas intestinal es producido por los carbohidratos. A veces el dolor intestinal puede llegar a ser muy intenso, lo que resulta en un diagnóstico de “colitis” o “ileítis”.
Somnolencia. A muchas personas con resistencia a la insulina les da sueño inmediatamente después de consumir comidas con más de un 20-30 % de carbohidratos. Esto se encuentra presente típicamente en una comida de pasta o incluso una comida de carne, que incluyen, pan, papas y un postre dulce. Aumento del almacenamiento de grasa y peso. En muchas personas, el signo más evidente es un abdomen grande o la grasa en el vientre.
Aumento de triglicéridos. Los triglicéridos altos en la sangre a menudo es una característica de personas con sobrepeso. Pero incluso aquellos que no tienen sobrepeso podrían almacenar grasa en sus arterias como resultado de la resistencia a la insulina. Estos triglicéridos son el resultado directo de los carbohidratos convertidos en insulina. Aumento de la presión sanguínea. Es bien sabido que la mayoría de la gente con hipertensión tiene mucha insulina y padece de resistencia a la insulina. Es posible que con frecuencia exista una relación directa entre los niveles de insulina elevados y la presión sanguínea.
Depresión. Los carbohidratos son “depresivos” naturales y es común ver a personas deprimidas que padecen de resistencia a la insulina. Los carbohidratos logran hacer esto cambiando la química de su cerebro, ya que aumenta la serototina: la cual produce una sensación deprimente o somnolencia. (Esto afecta a quienes intentan concentrarse ya sea en la escuela o en el trabajo).

Una de las maneras más rápidas para mejorar dramáticamente su salud

La mejor sugerencia para cualquier persona que quiera eliminar el exceso de grasa y al mismo tiempo mejorar su salud, es moderar y normalizar su insulina. Esto se consigue limitando el consumo de azúcares refinadas y fructosa (eliminarlas sería mejor), y limitar el consumo de otros carbohidratos, tanto como se pueda. (Las proteínas y grasa generalmente no producen mucha insulina).

Con el estrés de la resistencia a la insulina eliminado, su cuerpo podrá finalmente ser capaz de arreglar muchos de sus propios problemas. Por ese motivo es que le sigo recordando que el factor fundamental que provoca casi todas las enfermedades y el cual DEBE ser abordado es la resistencia a la insulina. Una vez que ha normalizado sus niveles de insulina, su cuerpo tendrá una capacidad increíble de autosanación.

Por Dr. Mercola. https://articulos.mercola.com/sitios/articulos/archivo/2020/09/24/como-el-pan-de-harina-blanca-refinada-afecta-su-salud.aspx?cid_source=esWeekly&cid_medium=email&cid_content=art1HL&cid=20201008&mid=DM673346&rid=982265069